Correr con carrito: ¿reduce el riesgo de lesiones en padres deportistas?

Correr es una de las formas de ejercicio más accesibles y beneficiosas para la salud física y mental. Para los padres de niños pequeños, encontrar tiempo para mantenerse activos puede ser un desafío, y el uso de carritos de running se ha convertido en una alternativa práctica que permite combinar el cuidado de los hijos con el ejercicio. Sin embargo, poco se sabía sobre cómo esta modalidad afecta el riesgo de lesiones. Un estudio reciente publicado en PLOS One ha analizado esta cuestión y sus resultados ofrecen datos valiosos para la comunidad de corredores padres.

El estudio y sus participantes

La investigación se llevó a cabo mediante una encuesta en línea dirigida a padres que corrían con o sin carrito. Participaron 255 corredores, de los cuales 200 formaban el grupo de carrito y 55 el grupo control. Los participantes debían haber sido padres de niños de entre 0 y 3 años en algún momento, haber corrido más de 5 millas por semana antes de ser padres y estar médicamente aptos para correr. Se recopilaron datos sobre volumen de carrera semanal, historial de lesiones y características demográficas durante los primeros tres años de crianza.

Resultados: menos lesiones al correr con carrito

La hipótesis inicial de los investigadores era que los corredores con carrito podrían sufrir menos lesiones debido a las diferencias en la mecánica de carrera y la carga de impacto. Los resultados respaldaron esta idea. Entre los corredores con carrito, el 19% reportó alguna lesión por sobreuso, mientras que en el grupo control la cifra fue del 30%. Además, la tasa de lesiones por cada 1,000 millas fue de 0.19 en el grupo con carrito, frente a 0.42 en el grupo sin carrito, lo que representa una reducción del 55%. Esta diferencia no alcanzó significación estadística estricta, pero el análisis post hoc mostró un poder suficiente para la comparación de proporciones, sugiriendo que el efecto es relevante.

La explicación podría estar en que empujar un carrito ayuda a regular el ritmo y mantener una cadencia más constante, lo que reduce el estrés en las articulaciones. Además, la presión hacia abajo sobre el manillar transfiere parte de las fuerzas de impacto a las ruedas del carrito, disminuyendo la carga absorbida por las piernas.

Diferencias en el kilometraje según la edad del niño

El volumen de carrera semanal varió según la edad del hijo. Cuando los niños tenían entre 6 y 12 meses, los corredores con carrito acumularon un 34% más de millas que el grupo control. Esto coincide con la edad en que los bebés pueden sentarse de forma segura en un carrito de jogging, generalmente a partir de los seis meses. Entre los 12 y 36 meses, el uso del carrito alcanzó su punto máximo, aunque en esta etapa los padres también corrieron más sin carrito, posiblemente porque los niños pequeños toleran menos tiempo confinados. A partir de los 3 años, el uso del carrito disminuyó progresivamente, a medida que los niños ganan independencia y los padres retoman la carrera convencional.

La fascitis plantar, la lesión más común

Tanto en el grupo con carrito como en el control, la lesión más frecuente fue la fascitis plantar, representando el 15% y el 16% de todas las lesiones respectivamente. Esta alta incidencia podría estar relacionada con los cambios fisiológicos posparto, como las fluctuaciones hormonales que afectan la elasticidad de los tejidos conectivos, así como con el aumento de peso durante el embarazo. Los autores sugieren que estas alteraciones pueden persistir después del parto, aumentando el riesgo de esta lesión en la población de madres corredoras.

Limitaciones y consideraciones

El estudio presenta varias limitaciones. El tamaño del grupo control fue menor, y la muestra estuvo desequilibrada en cuanto al sexo, con un 90% de mujeres en el grupo de carrito. Además, los datos se basaron en autorreportes retrospectivos, lo que puede introducir errores de memoria. La falta de información sobre intensidad del entrenamiento, calzado, superficie de carrera y hábitos de entrenamiento cruzado limita la interpretación de los resultados. A pesar de esto, los hallazgos son preliminares pero valiosos para futuras investigaciones.

Correr con un carrito parece ser una forma segura y accesible de ejercicio para los padres, con una incidencia de lesiones menor que la de quienes corren sin carrito. Esta modalidad puede ayudar a mantener la actividad física durante los primeros años de crianza, sin aumentar el riesgo de lesiones por sobreuso. Los autores recomiendan estudios prospectivos con mediciones objetivas para confirmar estos resultados y desarrollar recomendaciones basadas en evidencia para corredores padres.

Si te interesa profundizar en el ámbito de la actividad física, el rendimiento deportivo y la nutrición aplicada, la Maestría en Nutrición, Actividad Física y Deporte, para la que FUNIBER ofrece becas, garantiza una formación especializada que combina estos campos, ideal para quienes desean aplicar la ciencia del ejercicio en contextos reales.