Se inventa un sistema para convertir aire contaminado en materia prima sostenible

Un desafío global con una solución bioinspirada

La contaminación atmosférica es uno de los problemas ambientales y de salud pública más urgentes del siglo XXI. La Organización Mundial de la Salud estima que prácticamente toda la población mundial respira aire que supera sus límites recomendados de calidad, con impactos directos sobre enfermedades respiratorias, cardiovasculares y mortalidad prematura. En Colombia, el 99,3 % de la población vive en áreas que exceden estas pautas, lo que convierte al país en uno de los más afectados de América Latina. En este contexto surge la propuesta de la joven inventora colombiana Mariana Pérez, quien ha desarrollado un sistema capaz de capturar contaminantes del aire y transformarlos en materiales biodegradables de valor industrial.

Cómo funciona el sistema inspirado en los pulmones humanos

El dispositivo creado por Pérez y su startup Ecol-Air se diferencia de las tecnologías tradicionales de captura de carbono porque no se limita al dióxido de carbono, sino que también captura dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre, gases estrechamente relacionados con enfermedades respiratorias y con la formación de lluvia ácida. La clave está en su diseño bioinspirado: el sistema imita el funcionamiento del aparato respiratorio humano mediante una red de “bronquiolos” y “alvéolos” artificiales que incrementan la superficie de contacto con el aire contaminado. De este modo, la máquina actúa como una gran aspiradora que absorbe un volumen de aire, lo hace pasar por estos microcanales y separa los contaminantes, que se concentran en un tanque para su posterior transformación.

Instalado en chimeneas industriales o como estaciones independientes de purificación de aire, el sistema puede integrarse en diferentes contextos urbanos e industriales. Según datos de la empresa, en la planta de Girardota, Colombia, se procesan diariamente 70 toneladas de aire con una eficiencia del 82 %, lo que ilustra su potencial como herramienta de mitigación de la contaminación en zonas con alta carga industrial.

De contaminantes a polímeros biodegradables

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto Ecol-Air es que no se limita a capturar contaminantes, sino que los convierte en materia prima útil. Tras el proceso de separación, las toxinas se transforman en polímeros biodegradables que pueden emplearse en la fabricación de envases sostenibles, baldosas, bolsas u otros componentes industriales. Esta aproximación se alinea con los principios de la economía circular, al considerar los residuos como recursos que pueden reintroducirse en la cadena productiva con menor impacto ambiental. La posibilidad de reemplazar materiales plásticos convencionales por polímeros biodegradables derivados de contaminantes atmosféricos abre una vía doble de beneficio: se reduce la carga de emisiones a la atmósfera y se disminuye la dependencia de materias primas fósiles para la industria del plástico.

De la curiosidad infantil al emprendimiento tecnológico

El origen de esta innovación se remonta a una pregunta aparentemente sencilla en la infancia de Mariana Pérez: qué ocurría con el polvo negro que la lluvia arrastraba del coche de su padre. Esa curiosidad inicial se transformó en interés por la ciencia, participación en ferias escolares y, más tarde, en los primeros prototipos de la tecnología que daría lugar a Ecol-Air. El paso de la idea al emprendimiento no estuvo exento de dudas y escepticismo por parte de la industria, lo que llevó a la inventora a ofrecer instalaciones gratuitas en grandes fábricas para demostrar la eficacia del sistema. Empresas como Sumicol e Incolmotos Yamaha se convirtieron en las primeras en adoptar comercialmente la tecnología, validando su viabilidad técnica y económica. Este recorrido ilustra la importancia de combinar capacidades científicas con visión empresarial para que las soluciones ambientales lleguen a escala industrial y tengan un impacto real.

Expansión global y contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Actualmente, Pérez reside en Nueva York y trabaja en la expansión internacional de Ecol-Air. El sistema se encuentra en un nivel de preparación comercial 9, lo que indica que está completamente operativo y listo para su adopción masiva por el mercado. Su aplicación en grandes industrias de diferentes regiones podría contribuir de forma directa a varios Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, entre ellos el ODS 3, relacionado con la salud y el bienestar, el ODS 11, vinculado con ciudades y comunidades sostenibles, y el ODS 13, centrado en la acción por el clima. La propuesta de transformar la contaminación en recurso ayuda a replantear el enfoque tradicional de la gestión ambiental, que suele centrarse en el control y la reducción de daños, hacia un modelo en el que los residuos se integran en ciclos productivos más sostenibles.

Formación en gestión ambiental e innovación tecnológica

Iniciativas como la de Mariana Pérez muestran la necesidad de profesionales capaces de integrar conocimientos científicos, gestión ambiental y visión estratégica para desarrollar soluciones innovadoras frente a la contaminación y el cambio climático. En este sentido, FUNIBER otorga becas para cursar programas académicos como la Maestría en Gestión y Auditorías Ambientales, que proporcionan una base sólida para comprender los impactos ambientales de las actividades productivas, diseñar sistemas de gestión y evaluar tecnologías limpias. Esta formación resulta clave para impulsar proyectos que, como Ecol-Air, combinan innovación tecnológica, responsabilidad ambiental y oportunidades de negocio en el marco de una economía más sostenible.

Fuente: Adaptado a partir de un artículo sobre la inventora colombiana Mariana Pérez y su tecnología de captura de contaminantes atmosféricos publicado en colaboración con la Oficina Europea de Patentes (EPO) en: https://es.euronews.com/next/2025/06/16/el-sistema-de-la-inventora-colombiana-mariana-perez-convierte-aire-contaminado-en-materia-