Dietas vegetarianas y veganas en la infancia: beneficios, riesgos y claves de planificación

Dietas basadas en plantas en niños: por qué generan debate

El interés por las dietas lacto-ovo-vegetarianas y veganas en la infancia crece en todo el mundo, ya sea por motivos éticos, ambientales o de salud. Sin embargo, su impacto en el crecimiento, el estado nutricional y ciertos biomarcadores pediátricos sigue siendo objeto de debate. Una reciente metanálisis internacional, que recopiló estudios hasta marzo de 2025, aporta una visión más amplia al comparar niños menores de 18 años con patrones lacto-ovo-vegetarianos, veganos y omnívoros sin enfermedades crónicas.

Este análisis incluyó 59 estudios y un total de 48.626 participantes, de los cuales 7.280 seguían dietas lacto-ovo-vegetarianas, 1.289 eran veganos y 40.059 omnivoros. Sus resultados permiten matizar tanto los posibles beneficios cardiometabólicos de las dietas basadas en plantas como los riesgos nutricionales si no se planifican y supervisan adecuadamente.

Para profundizar en el contenido metodológico y los resultados específicos, el artículo original puede consultarse en la revista Critical Reviews in Food Science and Nutrition.

Aportes nutricionales: más fibra y micronutrientes, pero déficit potencial de otros

El metanálisis muestra que los niños lacto-ovo-vegetarianos consumen menos energía total, proteínas, grasa, vitamina B12, vitamina D y zinc en comparación con los omnívoros. Al mismo tiempo, su dieta es más rica en fibra, hierro, folato, vitamina C y magnesio. En los niños veganos se observa un patrón similar, con una particular preocupación por una menor ingesta de calcio.

Estos hallazgos sugieren que las dietas basadas en plantas pueden favorecer un mayor consumo de alimentos de origen vegetal ricos en fibra y micronutrientes como el hierro no hemo, el folato y la vitamina C, pero tienden a ser más pobres en nutrientes de alta biodisponibilidad típicamente presentes en alimentos de origen animal, como vitamina B12, vitamina D, calcio y zinc. A pesar de ello, los promedios de la mayoría de nutrientes se mantuvieron dentro de los rangos de referencia pediátricos, lo que indica que, en términos generales, la adecuación es posible, aunque no siempre garantizada de forma espontánea.

La literatura científica previa ha señalado de forma consistente la necesidad de planificar con especial cuidado la ingesta de vitamina B12 y vitamina D en dietas vegetarianas y veganas infantiles, así como el uso de alimentos fortificados y suplementos cuando sea necesario, algo que coincide con las conclusiones de este metanálisis. Organismos como la Academy of Nutrition and Dietetics y el NHS del Reino Unido subrayan también la importancia de la supervisión profesional en estos casos.

Crecimiento, composición corporal y salud ósea

En lo referente a crecimiento y composición corporal, los niños lacto-ovo-vegetarianos presentaron menor talla, peso, puntuaciones z de índice de masa corporal, masa grasa y contenido mineral óseo en relación con los omnívoros. En los veganos se identificó una estatura más baja y menores puntuaciones z de IMC. Este conjunto de datos describe un fenotipo más “magro” o delgado en los niños con dietas basadas en plantas.

Aunque el metanálisis indica que la mayoría de estos parámetros se sitúan dentro de los rangos considerados normales para la edad, la menor talla, el menor peso y la menor masa ósea sugieren que la calidad nutricional global, incluida la adecuación de la ingesta de proteínas, calcio, vitamina D y energía, debe revisarse de forma sistemática. En el caso particular de los niños veganos, la baja ingesta de calcio pone de relieve la necesidad de priorizar alimentos vegetales ricos en este mineral, productos fortificados y, cuando proceda, suplementación.

Es importante señalar que el texto disponible no permite establecer si las diferencias en talla y composición corporal tienen relevancia clínica a largo plazo ni si se mantienen en la vida adulta, por lo que se requieren más estudios longitudinales para aclarar este punto.

Biomarcadores, riesgo de deficiencias y perfil lipídico

En cuanto a biomarcadores, los niños lacto-ovo-vegetarianos mostraron niveles más bajos de ferritina y 25-hidroxivitamina D (25(OH)D), mientras que los veganos presentaron menores concentraciones de hemoglobina y ferritina en comparación con los omnívoros. A pesar de que los valores medios de la mayoría de estos indicadores permanecieron dentro de los intervalos de referencia pediátricos, se observó un aumento de las probabilidades de deficiencia de hierro y anemia entre los lacto-ovo-vegetarianos y un mayor riesgo de deficiencia de vitamina B12 en los niños veganos.

Estos resultados refuerzan la necesidad de monitorizar periódicamente el estado del hierro, la vitamina D y la vitamina B12, especialmente en patrones veganos donde no se consumen alimentos de origen animal, y de adaptar la alimentación o introducir suplementos bajo supervisión profesional. La presencia de ferritina y hemoglobina más bajas en promedio no implica necesariamente enfermedad en todos los casos, pero sí alerta sobre una mayor vulnerabilidad a la deficiencia si la dieta no está correctamente diseñada.

Un hallazgo relevante desde el punto de vista cardiovascular es que tanto niños lacto-ovo-vegetarianos como veganos presentaron concentraciones inferiores de colesterol total y colesterol LDL frente a sus pares omnívoros. Esto sugiere un perfil lipídico potencialmente más favorable, lo que se ha descrito también en adultos que siguen patrones de alimentación basados en plantas y podría traducirse en menor riesgo cardiometabólico a largo plazo, aunque el texto proporcionado no ofrece datos de seguimiento que permitan confirmarlo en población pediátrica.

Planificación cuidadosa y formación profesional: el papel de la nutrición avanzada

En conjunto, el metanálisis muestra que las dietas lacto-ovo-vegetarianas y veganas en la infancia pueden ser compatibles con valores medios de nutrientes y biomarcadores dentro de rangos de referencia pediátricos y con un perfil lipídico potencialmente más favorable, pero también que se asocian a un mayor riesgo de deficiencias específicas, particularmente de hierro en lacto-ovo-vegetarianos y de vitamina B12 en veganos, además de posibles repercusiones sobre talla, masa ósea y composición corporal si el aporte energético y proteico es insuficiente. Todo ello subraya la necesidad de una planificación nutricional rigurosa, el uso estratégico de alimentos fortificados y suplementos cuando estén indicados y la supervisión periódica por parte de profesionales formados en nutrición basada en la evidencia científica.

Ante un escenario en el que cada vez más familias optan por patrones alimentarios basados en plantas para sus hijos, se vuelve crucial que nutricionistas, dietistas, pediatras y otros profesionales de la salud amplién su formación en este campo. Programas académicos como la Maestría Internacional en Nutrición y Dietética que ofrece FUNIBER proporcionan herramientas avanzadas para evaluar críticamente la literatura científica, diseñar planes dietéticos seguros para la población pediátrica y actualizarse en temas emergentes como el impacto de las dietas vegetarianas y veganas en la salud infantil, contribuyendo así a una práctica profesional más competente y responsable.

Fuente: Síntesis elaborada a partir del artículo original publicado en Critical Reviews in Food Science and Nutrition (2025), disponible en: https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/10408398.2025.2572983