El estrecho de Ormuz y su impacto en la economía y la energía mundial

Un punto crítico en un conflicto de rápida evolución

El reciente ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciado el 27 de febrero, ha desatado un conflicto de rápida evolución con capacidad de extenderse por todo Oriente Medio. Entre las respuestas iraníes destacan los ataques a bases estadounidenses en países vecinos, como Catar y Omán, y una medida con implicaciones globales: el cierre del estrecho de Ormuz, acompañado de amenazas de atacar a los barcos que intenten atravesarlo. Esta decisión ha trasladado un conflicto regional al corazón del sistema energético mundial, evidenciando la vulnerabilidad de la economía global ante los cuellos de botella geoestratégicos.

Por qué el estrecho de Ormuz es tan estratégico

El estrecho de Ormuz es un brazo de mar de unos 55 kilómetros de ancho situado entre Irán y Omán, que conecta el golfo Pérsico con el mar Arábigo. Se trata de una de las rutas marítimas más transitadas y estratégicamente significativas del mundo, especialmente para el transporte de hidrocarburos. Por este estrecho circulan habitualmente alrededor de 13 millones de barriles de petróleo al día, aproximadamente el 31 % de los envíos mundiales, además de grandes volúmenes de gas natural. Su cierre afecta directamente a los principales puertos de Irak, Kuwait, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos e Irán, para muchos de los cuales es la vía principal de salida hacia los mercados globales. La interrupción actual del tráfico de petroleros ha alterado de forma inmediata el equilibrio entre oferta y demanda, generando un impacto directo en los precios del crudo.

Repercusiones en los mercados energéticos y financieros

La reacción de los mercados petroleros ha sido rápida. Tras el inicio de los ataques, el crudo Brent, referencia internacional, subió hasta unos 79 dólares por barril y el West Texas Intermediate, referencia norteamericana, alcanzó los 71 dólares, con incrementos cercanos al 6 %. Estas subidas no se han limitado a un movimiento puntual, sino que se han mantenido en el tiempo. A 12 de marzo, el Brent se cotiza alrededor de los 98 dólares por barril, habiendo llegado incluso a superar los 100 dólares en días previos. La experiencia de las últimas cinco décadas muestra que los aumentos significativos y sostenidos del precio del petróleo suelen preceder episodios de recesión económica, al encarecer los costes de transporte, producción y consumo, y reducir el margen de maniobra de hogares y empresas. Aunque no es posible afirmar con certeza si el contexto actual desembocará en una recesión global, la historia de anteriores crisis del petróleo sugiere que un conflicto prolongado en el estrecho de Ormuz puede alterar de forma estructural la economía mundial.

Lecciones de las crisis del petróleo de los años setenta

La primera crisis del petróleo de 1973, desencadenada por el embargo de la Organización de Países Árabes Exportadores de Petróleo contra Estados Unidos en respuesta a su apoyo a Israel, provocó que los precios del crudo se cuadruplicaran en apenas dos meses. Este choque se tradujo en una fuerte caída bursátil y una recesión en la economía estadounidense, que entonces dependía en gran medida de las importaciones y no contaba con suficiente capacidad interna de producción. Las consecuencias se extendieron al sector del automóvil, a la matriz energética y a la política energética de numerosos países, obligando a replantear modelos de consumo y estrategias de seguridad de suministro. En contraste, la situación actual muestra un entorno diferente: los países de la OPEP no actúan de forma coordinada con Irán, y varios grandes productores, junto con Rusia y otros actores, han acordado incrementos de producción para tratar de estabilizar el mercado, mientras que organismos como la Agencia Internacional de la Energía han anunciado la liberación masiva de reservas estratégicas para contener los precios.

Paralelismos y diferencias con la segunda crisis del petróleo

El conflicto actual presenta algunos paralelismos con la segunda crisis del petróleo, asociada a la Revolución iraní de 1979. En ese momento, una caída aproximada del 7 % en la producción mundial fue suficiente para que el precio del crudo se duplicara en pocos meses, generando escasez de combustible y recesiones en numerosos países. Sin embargo, el peso relativo de Irán en el mercado energético global se ha reducido con el tiempo y hoy representa alrededor del 4 % de la producción total anual de petróleo. Al mismo tiempo, Estados Unidos ha incrementado de forma notable su protagonismo como productor, seguido de Arabia Saudí, Rusia, Canadá y China. Este nuevo reparto de fuerzas hace menos probable, aunque no imposible, que un conflicto focalizado en Irán, sin cierre prolongado del estrecho, desemboque por sí solo en una escalada extrema de precios como la vivida a finales de los setenta.

El estrecho de Ormuz como factor determinante

La auténtica incógnita del escenario actual reside en la evolución del estrecho de Ormuz. Un cierre total podría suponer la pérdida potencial de al menos cinco millones de barriles diarios de exportación desde puertos clave como Ras Tanura, en Arabia Saudí, que ya ha sufrido ataques con drones y ha visto afectada su capacidad de refinado. Aunque existen rutas alternativas como el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, su capacidad limitada y la presión sobre las infraestructuras de refinado dificultan una sustitución rápida del flujo que habitualmente atraviesa Ormuz. La duración del conflicto y la capacidad de las potencias productoras y de organizaciones internacionales para coordinar respuestas eficaces determinarán si se trata de una perturbación temporal o del inicio de una crisis geopolítica y económica de mayor alcance. En este contexto, la formación avanzada en áreas como la economía energética, la geopolítica de los recursos y la gestión estratégica de riesgos adquiere especial relevancia, ámbitos que se abordan de manera rigurosa y aplicada en programas como la Maestría en Energías Renovables, para el que promueve becas FUNIBER, ofreciendo herramientas para comprender y actuar frente a crisis complejas como la que hoy se desarrolla en torno al estrecho de Ormuz.

Fuente: Adaptado a partir de “¿Qué es el estrecho de Ormuz y por qué su cierre es tan importante para la economía mundial?”, publicado en The Conversation, y de las referencias externas allí citadas.