La insuficiencia cardiaca afecta a más de 64 millones de personas en el mundo y se asocia con baja tolerancia al esfuerzo, deterioro funcional progresivo y peor calidad de vida. En este contexto, la rehabilitación cardiaca basada en ejercicio es una recomendación de primera línea para reducir hospitalizaciones y mejorar la capacidad funcional. Tradicionalmente, el pilar del entrenamiento ha sido el ejercicio aeróbico continuo de intensidad moderada, aunque en los últimos años se ha incorporado el entrenamiento interválico de alta intensidad.
Paralelamente, se ha acumulado evidencia de que el entrenamiento de fuerza por sí solo mejora la capacidad cardiorrespiratoria, la distancia recorrida en pruebas de marcha y algunos parámetros de función cardiaca en personas con insuficiencia cardiaca. Sin embargo, persistía una duda clave para la práctica clínica: ¿es mejor combinar fuerza y ejercicio aeróbico en la misma sesión o mantener solo el entrenamiento aeróbico recomendado en las guías?
Un metanálisis reciente publicado en el Journal of Sport and Health Science abordó esta cuestión comparando directamente el entrenamiento combinado (aeróbico más fuerza) frente al entrenamiento aeróbico aislado en adultos con insuficiencia cardiaca, principalmente con fracción de eyección reducida (HFrEF).
Cómo se estudió el efecto del entrenamiento combinado
Los autores realizaron una revisión sistemática y metanálisis de ensayos clínicos aleatorizados siguiendo las guías PRISMA y la metodología del Cochrane Handbook for Systematic Reviews of Interventions (Cochrane Handbook). La búsqueda abarcó bases como MEDLINE, Embase, Cochrane Central, CINAHL, SPORTDiscus y Scopus, además de literatura gris y registros de ensayos clínicos, utilizando filtros específicos para identificar ensayos controlados aleatorizados desarrollados por Cochrane y otros grupos metodológicos (libguides.nus.edu.sg).
Se incluyeron estudios con adultos con insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida o preservada, asignados a:
- Entrenamiento aeróbico solo.
- Entrenamiento combinado (aeróbico más fuerza muscular) durante al menos cuatro semanas.
Los desenlaces principales fueron la capacidad cardiorrespiratoria (VO₂ pico o METs), la distancia recorrida en la prueba de marcha de seis minutos (6MWT) y la fuerza muscular. Como desenlaces secundarios se analizaron la calidad de vida relacionada con la salud y parámetros de función cardiaca, como la fracción de eyección ventricular izquierda.
Principales resultados en fracción de eyección reducida
Se incluyeron 15 ensayos con 526 pacientes, de los cuales el 89 % presentaba insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida (HFrEF). La mayoría eran hombres y participaron en programas supervisados de rehabilitación cardiaca de unas 12 semanas de duración, tres veces por semana.
En este grupo, el entrenamiento combinado mostró ventajas claras frente al aeróbico aislado:
- Capacidad cardiorrespiratoria: el entrenamiento combinado produjo un incremento significativamente mayor de la capacidad cardiorrespiratoria, con un tamaño del efecto pequeño-moderado. Este beneficio se mantuvo incluso cuando la duración total de la sesión era la misma en ambos grupos, sustituyendo parte del tiempo aeróbico por ejercicios de fuerza.
- Prueba de marcha de seis minutos: en los estudios que midieron la 6MWT, el grupo combinado caminó, de media, unos 48 metros más que el grupo de solo aeróbico, una diferencia clínicamente relevante en pacientes con HFrEF.
- Fuerza muscular: la fuerza del tren superior aumentó más con el entrenamiento combinado que con el aeróbico solo, lo que tiene implicaciones directas para actividades de la vida diaria y para la reducción del riesgo de discapacidad y mortalidad asociada a baja fuerza muscular.
En cambio, no se observaron diferencias consistentes en fuerza del tren inferior, posiblemente porque muchos programas utilizaban cicloergómetro, lo que ya estimula la musculatura de las piernas incluso en el grupo de solo aeróbico.
Entrenamiento interválico de alta intensidad y fuerza
Un hallazgo relevante fue que, cuando el ejercicio aeróbico se realizaba en formato de intervalos de alta intensidad (HIIT), la combinación con entrenamiento de fuerza también superó al HIIT aislado en términos de mejora de la capacidad cardiorrespiratoria. Esto sugiere que, incluso en programas ya muy efectivos como el HIIT, la adición de fuerza puede aportar un beneficio adicional sin aumentar de forma sustancial el tiempo total de entrenamiento.
Este punto es especialmente importante porque la falta de tiempo es una barrera frecuente para la adherencia al ejercicio en pacientes con insuficiencia cardiaca. Diseñar sesiones de duración fija en las que se distribuye el tiempo entre aeróbico e hipertrofia muscular podría ser una estrategia eficiente y realista.
Seguridad, adherencia y calidad de vida
En los ensayos incluidos, la adherencia al entrenamiento combinado fue alta y similar a la del entrenamiento aeróbico solo, especialmente en programas supervisados de aproximadamente 12 semanas. Las tasas de abandono no difirieron de manera consistente entre grupos y los eventos adversos fueron poco frecuentes y comparables, lo que respalda la seguridad de incorporar fuerza en pacientes clínicamente estables con HFrEF, en línea con la declaración científica reciente de la American Heart Association.
En cuanto a la calidad de vida, el metanálisis no encontró diferencias globales entre las dos modalidades. Algunos ensayos aislados sí mostraron beneficios del entrenamiento combinado, pero el número de estudios y la heterogeneidad de instrumentos de medida dificultan extraer conclusiones firmes. Se necesitan más ensayos con metodologías homogéneas para aclarar este aspecto.
Implicaciones para la práctica clínica y la formación especializada
En conjunto, la evidencia sugiere que, en pacientes con insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida, sustituir aproximadamente la mitad del tiempo de ejercicio aeróbico por trabajo de fuerza en cada sesión puede mejorar de forma más eficaz la capacidad cardiorrespiratoria, la resistencia funcional y la fuerza del tren superior, sin aumentar el riesgo de eventos adversos ni comprometer la adherencia. Para profesionales que diseñan programas de rehabilitación cardiaca o que trabajan en el ámbito de la prevención secundaria, dominar la prescripción integrada de ejercicio aeróbico, interválico y de fuerza resulta cada vez más imprescindible. En este sentido, programas de posgrado como la Maestría en Nutrición, Actividad Física y Deporte de FUNIBER, para los que promueve becas, ofrecen una formación avanzada y actualizada para aplicar estos hallazgos en la práctica clínica y en contextos de salud pública.
Fuente: Adaptado de Terada T. et al., “Combined strength and aerobic training vs. aerobic training alone in patients with heart failure: A systematic review and meta-analysis”, Journal of Sport and Health Science, 2026, y de recursos metodológicos del Cochrane Handbook for Systematic Reviews of Interventions y LibGuides de la National University of Singapore.
