En entrevista, dos especialistas de la red universitaria de FUNIBER comentan sobre la influencia de la psicología y la alimentación en nuestros hábitos, como marco de la nueva especialización en Psicología y Psicopatología de la Nutrición
Los trastornos de la conducta alimentaria vienen multiplicándose en los últimos años, sobre todo entre adolescentes. De acuerdo con datos recientes, al menos 70 millones de personas sufren de estos trastornos en el mundo. Los datos ya sugieren una situación preocupante, y algunos lo llaman epidemia.
Para afrontar la situación, profesionales sanitarios buscan soluciones que conecten la psicología a la conducta alimentaria. A partir de mayo, FUNIBER empieza a patrocinar una nueva especialización en Psicología y Psicopatología de la Nutrición con el objetivo de ampliar la oferta formativa en este sector.
Hemos entrevistado a la Dra. Laura Natalia Pérez, que forma parte de la red universitaria en la que FUNIBER colabora, para conocer más detalles sobre el vínculo entre la alimentación y los aspectos psicológicos:
Dra. Laura Natalia Pérez – Doctora en Ciencias Cognitivas y Lenguaje, psicóloga, psicoterapeuta y coach con más de 10 años de experiencia en la atención clínica. Es coordinadora del Doctorado en Psicología y Directora académica del Máster en Psicología Clínica y de la Salud, de la Universidad Internacional Iberoamericana (UNINI – MX).
¿Cómo están asociados los aspectos psicológicos y la alimentación?

La alimentación y los aspectos psicológicos están profundamente ligados. Esto es así para la población en general, pero más específicamente en el campo clínico para las personas que sufren trastornos de la conducta alimentaria. Es importante señalar que ninguno de estos trastornos existía como categoría diagnóstica previamente a 1968, cuando se les incluyó por primera vez en el DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales). Desde entonces y hasta el día de hoy podemos observar una gran incidencia y prevalencia de estos trastornos en la población, principalmente femenina. De hecho, en la última versión del DSM se incluyen los trastornos como la
¿Cuáles son los problemas más frecuentes relacionados con aspectos comportamentales a los que un profesional puede enfrentarse en consulta?
Por lo que concierne a la parte clínica, la mayor prevalencia e incidencia la tienen Anorexia y Bulimia. Afortunadamente, hoy contamos con protocolos terapéuticos específicos para estas afecciones y con buena información sobre su caracterización, de manera que el profesional puede enfocar mejor la ayuda. Sabemos que para el tratamiento es indispensable contar con un equipo multidisciplinario, pues los trastornos alimentarios son altamente complejos e involucran el área nutricional, médica, psicológica y psiquiátrica.
¿De qué manera, tener más conocimientos sobre la relación psicología/nutrición, puede determinar las acciones de un profesional y los resultados de un paciente?
Cuando tratamos personas que padecen Trastornos de la Alimentación es aún más fundamental tener mejor comprensión de la problemática de los pacientes para generar propuestas terapéuticas mejores, más efectivas.
¿Hasta qué punto cree que la publicidad condiciona las decisiones de sus pacientes?
Desde el punto de vista clínico, la publicidad se considera como un factor social que influye sobre la aparición y permanencia de los trastornos de alimentación. Si bien está comprobado que estos trastornos son multicausales y que tienen a la base un tipo de personalidad específico y una serie de rasgos personales, se puede decir que los cánones de belleza que reflejan una delgadez extrema se convierten en reforzadores sociales de una preocupación estética profunda en los pacientes con estos trastornos.
No obstante, así como la publicidad y los artistas famosos pueden ejercer una influencia negativa sobre los consumidores, también pueden convertirse en modelos de rol positivos. Actualmente vemos como muchas actrices de Hollywood o cantantes de talla mundial han decidido reivindicar una belleza natural, oponiéndose a que se apliquen filtros en sus imágenes. Esto permite que las adolescentes que están en busca de referentes externos encuentren en ellos cuerpos de todo tipo y todas las tallas, lo cual puede tener un impacto positivo en la autoestima, la autoaceptación, la inserción social y en la autoimagen.
Por último, los profesionales de la salud a menudo nos convertimos nosotros mismos en modelos de rol y guías para nuestros pacientes. Desde nosotros podemos hacer promoción y prevención en salud, ayudando no sólo a tratar los trastornos una vez han aparecido, sino a informar y aconsejar oportunamente para evitar su aparición.
Para más información: FUNIBER patrocina la nueva especialización en Psicología y Psicopatología de la Nutrición
