Entrenamiento de resistencia: cómo distribuir la intensidad para mejorar el rendimiento

¿Qué es la distribución de la intensidad del entrenamiento?

La distribución de la intensidad del entrenamiento describe cómo se reparte el tiempo total de entrenamiento de un deportista entre zonas de baja, moderada y alta intensidad. En los deportes de resistencia, como el atletismo de fondo, el ciclismo, el remo o el esquí de fondo, este concepto es clave porque determina la carga fisiológica que recibe el organismo y, en consecuencia, las adaptaciones que se producen a nivel cardíaco, muscular y metabólico.

Diversos modelos de distribución de la intensidad del entrenamiento organizan este tiempo de manera distinta, alternando sesiones predominantemente suaves con estímulos de umbral de lactato o intervalos de alta intensidad. Sin embargo, a partir de la información disponible, no se dispone de un consenso definitivo sobre qué modelo es superior en todos los contextos y para todos los deportistas, lo que obliga a interpretar los datos con cautela y a priorizar la individualización.

Modelos de distribución de intensidad y su impacto en el V̇o₂ máx

El consumo máximo de oxígeno, o V̇o₂ máx, es una de las variables centrales del rendimiento en deportes de resistencia. Un metaanálisis en red con enfoque bayesiano, que recopiló ensayos controlados aleatorizados de distintas bases de datos científicas, comparó modelos habituales de distribución de intensidad en relación con esta variable fisiológica y el rendimiento en pruebas contrarreloj.

Los resultados mostraron que, en comparación con un modelo polarizado, ningún otro esquema de distribución de la intensidad presentó una ventaja clara y definitiva para mejorar el V̇o₂ máx o el rendimiento en contrarreloj, ya que todos los intervalos creíbles del 95% cruzaron el valor cero. Aun así, el análisis de probabilidades de ranking posterior indicó que el entrenamiento basado en el umbral de lactato tenía la mayor probabilidad de ser el modelo óptimo para incrementar el V̇o₂ máx. Esto sugiere que concentrar una parte relevante del trabajo alrededor del umbral de lactato puede ser una estrategia prometedora cuando el objetivo primario es elevar la capacidad aeróbica máxima, siempre dentro de un plan que contemple suficiente volumen y recuperación.

Rendimiento en pruebas contrarreloj e intervalos de alta intensidad

El mismo análisis situó al entrenamiento interválico de alta intensidad como el modelo con mayor probabilidad de optimizar el rendimiento en pruebas contrarreloj. Este tipo de sesiones se caracteriza por bloques cortos o moderadamente largos a intensidades muy elevadas, intercalados con períodos de recuperación, lo que genera una alta demanda cardiovascular y metabólica en poco tiempo.

Aunque las comparaciones directas entre modelos no mostraron diferencias contundentes frente al entrenamiento polarizado, el ranking bayesiano apunta a que los intervalos de alta intensidad podrían ser especialmente útiles para mejorar el rendimiento específico en esfuerzos cronometrados, donde la capacidad de sostener una alta producción de potencia o velocidad durante varios minutos es determinante. Factores como la edad, el nivel de entrenamiento, el método de cuantificación de la intensidad, la duración de la intervención y el sexo se identificaron como posibles moderadores, lo que refuerza la importancia de ajustar el diseño del programa al perfil del deportista.

Evaluación del rendimiento y la condición aeróbica en el campo

Para aplicar de forma efectiva cualquier modelo de distribución de la intensidad es necesario contar con herramientas válidas y prácticas de evaluación. En remeros de alto nivel, se ha explorado el uso de una sesión submáxima de 6 km en ergómetro, autorregulada por el deportista, como prueba de campo para estimar rendimiento, aptitud aeróbica y recuperación.

En este protocolo se registró la potencia promedio, la frecuencia cardíaca de ejercicio, la percepción subjetiva del esfuerzo y la recuperación de la frecuencia cardíaca. A partir de estos datos se derivó una relación potencia/frecuencia cardíaca que mostró correlaciones claras con el tiempo en una prueba contrarreloj de 2 km y con la potencia a umbral de lactato. Modelos de regresión múltiple permitieron estimar estas variables con una precisión razonable, aunque insuficiente para detectar cambios muy pequeños. Esto indica que una sesión de entrenamiento submáxima bien estandarizada puede servir como test integrado para monitorear la evolución de la capacidad aeróbica y el rendimiento, sin necesidad de interrumpir frecuentemente el ciclo de entrenamiento con evaluaciones de laboratorio más costosas.

Carga interna y fatiga en deportes de resistencia

Además de conocer cuánto y cómo se entrena, es fundamental entender cómo responde el organismo a esa carga, lo que se conoce como carga interna. En esquiadores de fondo varones durante un periodo de tres semanas de entrenamiento estival se evaluó la carga interna mediante dispositivos específicos basados en el modelo de impulso de entrenamiento de Banister, así como indicadores de fatiga como la frecuencia cardíaca en reposo y un test rápido de recuperación.

Los resultados mostraron una disminución progresiva de la carga interna a lo largo de las tres semanas y una mayor carga durante las sesiones de competición en comparación con las sesiones rutinarias. Entre las distintas modalidades, las sesiones de fuerza generaron la menor carga interna, seguidas de la carrera y la competición, mientras que el roller skiing fue la actividad con mayor carga. La frecuencia cardíaca en reposo y el porcentaje del test de recuperación mostraron patrones temporales distintos, sin diferencias significativas entre modalidades combinadas, aunque el test de recuperación se redujo notablemente tras las sesiones de competición. Estas observaciones sugieren que la monitorización simultánea de la carga interna y de varios indicadores de fatiga proporciona una visión más completa del estado del deportista que el uso de un único indicador aislado.

Hacia una planificación más individualizada y basada en la evidencia

En conjunto, la evidencia disponible indica que no existe un único modelo de distribución de la intensidad que sea claramente superior en todos los contextos. El entrenamiento en torno al umbral de lactato parece especialmente prometedor para mejorar el V̇o₂ máx, mientras que los intervalos de alta intensidad se perfilan como una opción eficaz para potenciar el rendimiento en pruebas contrarreloj. Sin embargo, estas estrategias deben interpretarse a la luz de las características individuales del deportista, la disciplina específica y las respuestas observadas en la evaluación periódica del rendimiento, la carga interna y la fatiga. En este sentido, la formación avanzada en áreas como la fisiología del ejercicio, la planificación del entrenamiento y el análisis de datos es clave para implementar programas ajustados a la evidencia científica actual.

Profesionales interesados en profundizar en la interpretación de estos modelos, en el diseño de programas de entrenamiento de resistencia y en la integración de herramientas de análisis cuantitativo pueden encontrar una base académica sólida en programas como la Maestría en Rendimiento Deportivo de FUNIBER, que ofrece una visión aplicada y actualizada para optimizar el rendimiento a partir de la investigación científica disponible.

Fuente del texto: The Journal of Strength & Conditioning Research, artículos consultados a través de Ovid y NSCA JSCR.